domingo, 18 de marzo de 2012

Matizar


¿Quién nos trajo a este laberinto tan sutil?
¿Por qué son tan peligrosos los arrozales?
Vinimos con lo puesto,
dejamos tanto vacío…
Primero entre los laureles,
en la tierra abierta,
después en la indefinible Lazaward,
más tarde en el frío de Nivis,
en Tarkas de vez en cuando.
¿Cómo no echar de menos a las amigas?
Vinimos tal vez guiadas
por una decisión confusa,
por ese ansia de ser Ícaro
y esas cañadulces
y esas tribus
y esos buenos salvajes
que tanto daño hacen.
Aquellos que decían:
“Aprovechando que Helena está aquí
le echaremos la culpa de la guerra de Troya”.




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