domingo, 3 de noviembre de 2013

Portada















   






Paquita Sestera y Enriquito Cifuentes, emprendedores ellos, han puesto un negocio de esos que se lleva ahora, rápido y servidores del cliente, máximo Dios. Paquita y Enriquito son valientes y voluntariosos y desconocen lo que significa "plusvalía" porque es un concepto añejo como aquel tocino que comieron ayer en el almuerzo.

Pues bien, ellos que no tienen miedo a nada, dicen que me van a cobrar por esta portada la económica cifra de 5.000 €. Ya veo que son emprendedores de pura cepa de esos que no tienen sentido del ridículo. Eso está bien, hay clases sociales que no nos podemos permitir ese impuesto, el del ridículo, digo. Bueno y más que clases, que suena frentista y anticuado, hay personas que no nos podemos permitir eso, algo tan español, el sentido del ridículo, porque oiga, la vida se va y con ella los mejores momentos:

Cuando nadábamos en la playa, cuando bebíamos tintos de verano con los amigos, cuando jugábamos al balón azul azul como estos brotes que ya surgen, que ya surgen, que casi se ven en el horizonte. Los brotes del misterio y de la valentía, los brotes que vieron Colón o la mismísima Madame Curie o por qué no Sarita Montiel o Ava Gardner. Esos brotes neblinosos, puntitos de oasis que nos anuncian un mundo mejor, con más oportunidades. Esos brotes que fueron sombra de nuestros besillos, alegría, ilusión y más allá y que la fuerza te acompañe y venga Paquita y Enriqueto no seáis cobardes ni malandrines, que lo que ahora se lleva es la honestidad.

Os pagaré por vuestra portada un soneto bien hecho en la hora bruja de la queimada y así andamos en paz. Y por si no os convenzo y para que veáis que culta soy, aunque, también un poquito gilipollas, todo hay que decirlo, ilustraré mis palabras con una cita de James Joyce que siempre viene bien. Esta concretamente es de la obra teatral Exilados y dice así:

"Si yo fuera un pintor y le dijese que tengo un cuaderno con bocetos suyos, no lo encontraría tan extraño, ¿verdad?"

Pues nada, lo dicho, a vivir, que son tres días. Y el próximo domingo comienza el capítulo XI de La Reina de la Morralla, titulado Brotes azules que son los brotes buenos de verdad y que crecen descuidados como las Flores de los Ombliguitos, amarillas y tiernas, silvestres y un poquillo ácidas, aquella que aparecían en otra novela mía.













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