domingo, 13 de abril de 2014

LA REALIDAD - 5. La risa




            Dicen que Flaubert pasaba todas sus obras por la prueba de la garganta, es decir, las leía en voz alta para comprobar el sentido rítmico de su prosa. La verdad es que el francés es tan musical que no hay que esforzarse mucho para construir una buena frase.

            Pues bien, yo paso mis escritos por la prueba de la risa. ¿En qué consiste? Muy fácil, una vez que he acabado la novela se la doy a leer a la persona que más amo. Mientras ella lee yo hago cosas normales: me pongo a limpiar, bajo la basura, andorreo por la casa ordenando los enseres o escucho música sin palabras. Todo esto lo hago después del esfuerzo y la gran tensión que supone estar metida en un proyecto de envergadura como es escribir un libro.

Tengo que añadir que mientras escribo también hago esas tareas, soy una mujer, no lo olviden, y además no quiero perder el sentido de la realidad, para ello no hay nada mejor que fregar los platos diariamente, se lo aconsejo a todos los profesionales de las artes y las letras. Mientras mi obra supera la prueba de la risa hago esas tareas con exclusividad y los lápices permanecen quietos.

En el salón, mi lectora preferida lee sin parar. Yo desde la cocina escucho su silencio, la escucho leer. Pero cuando verdaderamente estoy segura de que he acertado, de que he conseguido lo que quería es cuando la escucho reír. Entonces me digo a mí misma: prueba superada.

La risa que yo busco no es la que descubre Bergson en su famoso ensayo, no es ese reírse del otro, es una risa limpia, inteligente, sin prejuicio, llena de ternura. No se pueden imaginar ustedes lo feliz que soy cuando oigo esa risa, es como si cayera lluvia sobre el desierto. Por eso defiendo el sentido del humor, me parece la forma más revolucionaria y generosa de convivir, y si quiero ser una buena escritora tengo que procurar bienestar, por lo menos eso es lo que pienso mientras mi pluma recorre los cuadernos de hojas color crema. En eso y en mi pequeño lema: Gratitud, alegría, sencillez.  










Consejillo :  Ver la película Zelig de Woody Allen.
                     Ver la película Ridicule de Patrice Leconte.

Consejillo: Ríete de ti mismo. Sonreír también es una gimnasia, si la practicas a diario se te quedará la costumbre. Ríete de ti misma.

Consejillo: Lee cualquier libro de Isabel Franc, también conocida como Lola Vanguardia, son estupendos: Con pedigree, La mansión de las tríbadas, Plumas de doble filo, Elogio del Happy End, No me llames cariño.






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